El traidor traicionado

Angustia existencial, traiciones y puñales, el corazón pisoteado y escupido y el alma embargada. Lo más parecido a un no-escritor que nunca leerás nunca, música para alimentar mi tinnitus y más tensión en la espalda que las cuerdas de un piano.

A ver si un café me anima, a ver si una ducha me anima, a ver si un polvo me anima. Sísifo, en tu búsqueda de la salida del laberinto, estás construyendo muros, porque no se siente con la cabeza igual que no se piensa con la barriga.

Ahora respira, cierra la boca y respira por la nariz, cierra los ojos e imagina un cielo claro, imagina un prado verde, o imagina una sala blanca y luminosa con una esfera flotando en el centro. Te resulta familiar porque ya has estado allí, ahí, aquí.

Exhala, te imaginas allí, ahí, aquí, pero te imaginas sin cuerpo, no lo necesitas porque tú eres, eres la brizna del prado, eres el aire del cielo, no existes y formas parte de cada detalle de cada elemento que tu imaginación pueda situar en la escena. Eres la marca en el plumaje del ala que se hizo al rozar con el tronco de un castaño de indias, escapando de un depredador, una de las aves de la bandada que cruza tu cielo. Eres la semilla que carga una hormiga obrera por tu prado, eres su endosperma y su embrión, el nutriente, la proteína, eres el cromosoma y las células, materia y antimateria a niveles moleculares. Nunca lo habías visto antes porque solo puede verse con los ojos cerrados. Sin embargo, extrañamente, ya sabías cómo sería todo aquello, eso, esto, porque ya habías estado, porque sigues estando.

Volvamos a la sala blanca, a la esfera flotando. Te encuentras ansioso por sacar una conclusión pero, esta vez, no la hay. El origen del error está en las manías de tu psique, en esa parte de ella que se dedica a memorizar y analizar patrones y buscar relación entre los mismos para intentar conseguir así alguna ventaja en la carrera por tu supervivencia y la de tu especie. Quizá allí, ahí, aquí, esas reglas lógicas no proceden, pensar no funciona y encima se te ha olvidado cómo realizar el acto de sentir. Quizá, el problema, la solución, es que para encontrar la salida al laberinto, tienes que dirigirte al centro.

ABNEGACIÓN: Acto I – A New Beginning. Ya disponible en Youtube.

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